Somos vasijas rotas. Fragmentadas.
Y es precisamente en esa fractura donde se revela lo que llevamos dentro.
Cada grieta es una rendija por donde la luz se escapa y toca a otros.
Si fuéramos completamente sólidos, si ocultáramos nuestras heridas, viviríamos cerrados… acumulando lo que estaba destinado a compartirse.
— Andriu