04 de julio de 2025
(Letra original – Inspirada en Juan 10:10, 1 Cor. 6:19, visión integral del ser) [Verso 1] Tantas veces me olvido de mí, de este cuerpo que tú me confiaste, y camino en piloto sin ver que respiro el amor que me diste. Pero tú no me llamas a huir, me invitas a habitar lo presente, a cuidar este templo interior, a vivir con mi alma y mi mente. [Coro] Porque en mi cuerpo hiciste un altar, no soy mi dueño, tu amor me compró. Tú me formaste con un plan divino, soy polvo animado por tu soplo vivo. Hazme consciente de tu voluntad, que mi salud también sea adoración. [Verso 2] Hay un eco que suena en mi ser, una fuerza que quiere sanar, y me llama a soltar el dolor y abrazar la verdad que me da paz. Ya no ignoro lo que siento en mí, cada fibra responde a tu voz. Cristo actúas en lo natural, no hay lugar donde no esté tu amor. [Coro] Porque en mi cuerpo hiciste un altar, no soy mi dueño, tu amor me compró. Tú me formaste con un plan divino, soy polvo animado por tu soplo vivo. Hazme consciente de tu voluntad, que mi salud también sea adoración. [Puente] ¿Quién me confiará lo eterno, si desprecio lo que hoy soy? Si no soy fiel en lo terreno, ¿cómo honraré tu corazón? [Coda] Respiraré tu gracia otra vez, me moveré en tu verdad. Y en cada célula cantaré: ¡Mi cuerpo es tu altar!
— Andriu